lunes, 7 de julio de 2014
Born to run
No podían creer la velocidad con la que sus días pasaban. Hacía varios meses que habían dejado atrás su hogar, sus raíces, aquel sofá lleno de caricias... y se habían embarcado en la aventura de quemar rueda de punta a punta. Meses que parecían días. Días que se resumían en canciones.
El cuero, sus manos rozando el viento, algún pelo fuera de su sitio y la voz del Boss se mezclaban con total desorden en el aire. De golpe, un estremecimiento le recorrió todo el cuerpo, desde el cuello hasta las manos. Ella le agarró la chaqueta con fuerza.
- Si me agarras así, no puedo conducir.
Y una sonrisa.
Soltó sus manos, las alzó al vuelo y dejó que él la llevase a cualquier parte del mundo conocido...
... o por conocer.
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