Hay cielos grises, días rojos, noches plateadas y chicas ámbar. ¿Qué era una chica ámbar? Ni si quiera ella lo sabía. Ni ella, ni ninguna de las personas que aleatoriamente se cruzaron en su camino de la forma más desordenada posible. Pero lo era.
Él era sólo un chico. De camisa negra, ojos tierra y noches oscuras.
Y ella apareció.
Y todo se volvió ámbar.
Pero él nunca supo descifrar el significado de su color.

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